Cuentos de Zaruman

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Friday, March 30, 2007

Génesis II

Génesis II

El hecho de ver a su padre parado ante el micrófono tratando de completar su discurso causaba en el interior de Dan una extraña sensación. Jamás lo había visto tan nervioso y trastabillante en su habla, ya que, al ser aquél director del programa espacial más importante del momento, estaba muy acostumbrado a dirigirse a todo tipo de público con total naturalidad y soltura; siempre lo había escuchado con un dominio excelente de la oratoria, pero ahora parecía otra persona. ¿Tendría algo que ver el que aquel discurso de despedida para el equipo de la última prueba de "Génesis" significaba también una despedida para su único hijo? Pensar en eso ponía nervioso a Dan al sentirse culpable de tal ofuscación.

Durante once años fue testigo de la afanosa labor de su padre, primero para llevar hasta la aprobación a su tan esperanzador proyecto y luego por lograr que se convierta en una realidad exitosa. Años y años de esfuerzo solícito, noches de desvelo, lucha por vencer los contratiempos y los errores propios y ajenos; empeños para la aceptación de los presupuestos; exposiciones y conferencias para explicar y convencer a científicos y políticos; viajes por todo el orbe buscando apoyo y aprobación para el programa, etc., etc. Y Dan siempre cerca de él. Era imposible que no llegara asentirse tan ligado a aquel programa y quisiera formar parte de él.

Así, aun luchando contra la oposición de su padre, logró ser aceptado en el programa de entrenamiento de astronautas y fue poco apoco ascendiendo en el escalafón con la mira puesta en llegar a ser incluido en el programa liderado por éste: "Génesis II". Una propuesta para llevar a la humanidad más allá de las barreras de nuestra galaxia y dar inicio a un nuevo mundo.

Las anteriores pruebas, primero con animales y luego con astronautas voluntarios, habían resultado exitosas y la que se iba arealizar ahora dejaría fuera de toda duda la posibilidad de mantener en suspensión la vida, tanto humana, como animal y vegetal por un periodo lo suficientemente largo para permitirle llegar hasta las distantes regiones donde hubiere un planeta capaz de sostener la vida.

El equipo de astronautas permanecería en suspensión durante cinco años, al final de los cuales y de comprobarse la seguridad del proceso, se podría enviar una misión a colonizar aquel planeta que, alguna las más de tres mil sondas lanzadas con mucha anticipación, hallase capaz desostener la vida.

Si bien es cierto que permanecer dormido cinco años no dejaba de tener sus riesgos e inconvenientes Dan se sentía seguro pues confiaba en la supervisión a cargo de su padre y muy cómodo pues en su equipo se encontraba Yaira, su novia, también excelente Ingeniero y Astronauta, y sus más cercanos amigos Donna, Tira, Paul y Bryan.

Los aplausos indicaron que el discurso había concluido, Dan se acomodó el uniforme pues sabía que le tocaría el turno de hablar ante el público asistente, cogió sus apuntes y se dirigió hacia el estrado mientras el presentador lo anunciaba:

-Después de haber disfrutado de las palabras de nuestro Director, Dr. Rex Armon, oiremos ahora a su hijo y Comandante de la Misión Mayor Dan Armon, adelante Mayor.

Las miradas de padre e hijo se cruzaron brevemente al pie del estrado.

El Dr. Armon ocupó su puesto en el auditorio y desde allí se puso a meditar respecto a lo que estaba por acontecer mientras observaba a Dan dar su discurso.

Nunca imaginó que lo que había diseñado como un plan para extender la humanidad en el universo se convertiría en la única alternativa para evitar su total extinción. Dan no lo sabía, ni nadie fuera del el Presidente y muy pocos de los principales científicos del mundo. Los resultados de los estudios realizados en todos los observatorios científicos del mundo, cotejados y analizados minuciosamente, no dejaban lugar a dudas, la absurda ambición y desmedida industrialización de las naciones ricas, haciendo caso omiso a las advertencias de los ecologistas, habían llevado al planeta al borde de una prolongada era glacial que se iniciaría abruptamente al llegar aun punto de quiebre pronosticado, casi con certeza, para dentro de menos de tres meses. Esa era la razón de la actitud meditativa que había notado Dan en su padre.

El Dr. Armon sabía que esta despedida sería la última entre él y su hijo, pero le consolaba saber que Dan y sus compañeros serían la base de un nuevo comienzo para la humanidad. No dormirían cinco años como estaba planeado sino doscientos, al final de los cuales las condiciones, aunque no del todo favorables podrían permitir la supervivencia de la nueva raza humana. En la nave se incluían los recursos que podrían necesitar y especimenes de animales y plantas para repoblar la tierra. Posteriormente en los pocos meses que quedaban se lanzarían otras naves que se estaban preparando secretamente con más tripulación y suministros. La idea era tratar de asegurar la supervivencia de la raza humana seleccionando jóvenes entre los más preparados y capaces. Era inútil alarmar al resto de la población mundial pues no había manera de salvarla y era preferible que aguardaran ignorantes del fin que se cernía sobre ellos. Un fin que sería violento y veloz, con graves efectos en la corteza terrestre y que dejaría despoblada de toda forma de vida la superficie de la tierra.

Las sondas enviadas no hallaron aún ningún planeta adecuado, pero la Tierra volvería a serlo, así que sólo se tendría que esperar el suficiente tiempo. Entonces las naves volverían con su preciosa carga y la vida renacería. Realmente sería un Génesis II.

El Dr. Roy Armon se quedó observando con detenimiento la figura de su hijo como queriendo grabarla indeleblemente en su memoria. Su pecho se llenó de orgullo al notar su aplomo y lo bien preparado que estaba. Sus ojos brillaban de la emoción que lo embargaba y fue el que con más entusiasmo aplaudió al finalizar el discurso.




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La Última Hazaña

La última hazaña

Su nave había llegado con mucha dificultad ya que era una de las más antiguas y se hallaba en pésimas condiciones, pero gracias a su habilidad y pericia Davlas logró hacer que se posara sobre la superficie del planeta sin que sufriera daño la vital carga que llevaba.

-Bien, ya estamos aquí- se dijo -a poner manos a laobra.

Abandonó la nave llevando consigo la carga. Losi nstrumentos le indicaban que se encontraba muy cerca del lugar indicado donde debía instalar aquel aparato que significaba la última esperanza de su razapara repeler la invasión Kholsh. A duras penas el transporte recorría el duro terreno del planeta desierto dirigiéndose al sitio indicado cuando los sensores advirtieron a Davlas que tres naves de ataque Kholsh se dirigían hacia él.

-No importa, aquí los espero- dijo sabiendo que para cuando ellos llegaran ya habría instalado y puesto en funcionamiento el Ecuatrón convirtiendo la materia del planeta en una fuente de energía capaz de aniquilar la inmensa flota invasora.

Y así fue. Cuando llegaron los Kholsh, Davlas los estaba esperando con el dedo apoyado en el mecanismo disparador del Ecuatrón. Las naves de ataque de avanzada se cercaron a él a la mayor velocidad que les permitía su alta tecnología y empezaron a disparar en un intento de destruir el arma. En ese momento Davlas oprimió el botón y en la inmensidad del espaciores plandeció un intenso destello cuya energía cual mágico ácido disolvió la entera flota de los Kholsh. Davlas había dado su vida por la salvación de su raza pero antes de morir había esperado a ver de cerca de las naves de ataque.

-Así quería estar, viéndoles las caras al sermuertos- dijo antes de disparar.

La gente de Davlas, los Aurian, celebraron grandemente esta victoria y recordarán por siempre a su héroe Davlas.




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